Share

PASSIVHAUS: LA EVOLUCIÓN DE LA ARQUITECTURA DEL SIGLO XXI

PASSIVHAUS: LA EVOLUCIÓN DE LA ARQUITECTURA DEL SIGLO XXI

Para entender el actual auge del passivhaus hay que comprender la evolución no sólo de la arquitectura, sino también del devenir de la sociedad y de los problemas e inquietudes que preocupan en estos días, como por ejemplo el ahorro energético y el cambio climático.

 

La arquitectura del siglo XXI es continuadora, como no podía ser de otro modo, de la arquitectura que se llevó a cabo en la segunda mitad del siglo XX. Tras la Segunda Guerra Mundial, especialmente desde los años sesenta, comienzan a surgir una serie de movimientos que cuestionan los principios del movimiento moderno, tales como el Neoexpresionismo o el Postmodernismo. Estos movimientos practican una arquitectura más dinámica y diversa que el movimiento citado.

 

Obras destacables de esta época pueden ser el Centro Pompidou de París, obra del arquitecto Renzo Piano, la Ópera de Sydney de Jörn Utzon, o el Casino de Madeira de Oscar Niemeyer. Dentro de España son destacables las dos obras más importantes de Saenz de Oiza, Torres Blancas y el edificio del BBVA, ambas en Madrid. Al hablar de arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX, no podemos olvidar a Rafael Moneo. Dentro de la prolífica producción de este arquitecto es destacable el Museo de Arte Romano de Mérida.

 

Museo de Arte Romano de Mérida

La arquitectura del siglo XXI: entre el viaje al futuro y el respeto por el entorno

 

La arquitectura de nuestros días se caracteriza por la individualidad y la personalidad de los distintos arquitectos, quienes han aprovechado las influencias de épocas anteriores, sobre todo de la inmediatamente anterior, la segunda mitad del siglo XX, para conseguir una arquitectura dinámica, original y rupturista.

 

Una primera característica de la arquitectura contemporánea es el aprovechamiento de las nuevas tecnologías aplicadas a la arquitectura. El diseño de algunos de los edificios más representativos de nuestros días no hubieran sido posibles sin las posibilidades tecnológicas de las que disfrutamos. Asimismo la informática va jugando un papel cada vez más importante en el diseño de los edificios, más novedosos, atrevidos y complicados. Estos diseños junto con los materiales utilizados, tales como el aluminio, el vidrio o diversas estructuras metálicas, permiten la ejecución de las emblemáticas obras que caracterizan la arquitectura de nuestros días.

 

Las obras arquitectónicas han ido ganando en plasticidad hasta conseguir un tratamiento de los volúmenes más propio de la escultura que de la arquitectura. Como muestra de esta plasticidad es el centro de entretenimiento Jan Shatyr, ubicado en Astaná (Kazajistán) obra del eminente arquitecto inglés Norman Foster. Este edificio construido en 2006 simula una gran marquesina de 150 metros de altura. El material con el que está fabricado permite la entrada de luz solar, lo que facilita el ahorro energético. Del mismo arquitecto es la Torre Cepsa de Madrid, inaugurada en 2009. Este rascacielos cuenta con casi 250 metros de altura, en el que predominan los volúmenes rectangulares. Al igual que en la obra anterior, Norman Foster utiliza en este edificio una gran cantidad de vidrio en las fachadas, para permitir la entrada de luz y la eficiencia energética.

 

El siglo de los volúmenes escultóricos

 

Siguiendo en la línea de este tipo de edificios en el que el tratamiento de volúmenes recuerda más a la escultura que a la arquitectura, encontramos la Torre Glories, anteriormente denominado Torre Agbar, del arquitecto holandés Jean Nouvel. Esta obra tiene una forma cilíndrica innovadora, cuya anchura va disminuyendo hacia la cúspide del edificio. Los materiales que Nouvel empleó para la construcción de esta obra son el hormigón, el vidrio y el aluminio. De nuevo vemos el uso que se hace del vidrio en las construcciones contemporáneas.Un aspecto muy destacable de este edificio es la regulación de la temperatura del interior, para el cual utiliza un moderno sistema que permite no calentar las estancias vacías.

 

Cualquier pequeño resumen de la arquitectura contemporánea se quedaría incompleto sin nombrar la figura del canadiense Frank Ghery. La arquitectura de Ghery se caracteriza por sus volúmenes complicados, con influencias del deconstructivismo que utiliza la fragmentación de planos y formas. Toda esta complicación de volúmenes, que en ocasiones dan un aire caótico a las obras podemos verla reflejada en muchos de sus edificios, como por ejemplo el Walt Disney Concert Hall, construido en 2003 en Los Ángeles. En esta construcción Ghery utilizó el acero para dar al edificio el aspecto de las velas de un barco cuyas formas son onduladas por el viento. Para el revestimiento del edificio se emplearon más de 12 000 piezas de acero todas ellas diferentes entre sí.

 

En 2004 este arquitecto construyo el Centro de Tecnología de Massachusetts. Las fachadas dan la sensación de que el edificio no esté acabado, lo que da dinamismo al conjunto de la composición que recuerda a la arquitectura del barroco. Gerhy combina magistralmente diversos materiales y colores. Para su construcción utilizó ladrillo, acero o aluminio entre otros materiales.

 

Centro de Tecnología de Massachusetts

La arquitectura del último siglo en España

 

Tenemos construcciones emblemáticas realizadas tanto por arquitectos españoles como extranjeros. Podemos citar algunas obras destacables, como por ejemplo el proyecto que el arquitecto Jürgen Mayer llevó a cabo en Sevilla entre 2005 y 2011 denominado Metropol Parasol, también conocido como Setas de Sevilla. Está realizado en hormigón y madera, y la obra llega a tener 150 metros de alto por 70 de ancho. La estructura da cobertura a la sevillana Plaza de la Encarnación. En esta composición predominan las curvas dando un carácter dinámico y vanguardista al conjunto de la composición.

 

Del año 2005 es el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, diseñado por el estudio de arquitectura Mansilla + Tuñón Arquitectos. Característico de este edificio es su colorido exterior. En la fachada se pueden distinguir hasta 37 colores diferentes. Al contrario que en otras obras contemporáneas, aquí predominan la línea recta y el ángulo recto. La fachada está compuesta por un conjunto de cuerpos y calles en la que se pueden distinguir numerosas formas rectangulares todas coloreadas. El edificio obtuvo el prestigioso premio de arquitectura Mies Van de Rohe.

 

En la ciudad de Burgos tenemos el Museo de la Evolución Humana, obra del arquitecto Juan Navarro Baldeweg. Fue inaugurado en 2010 y tanto en su planta como en el alzado predominan las líneas y ángulos rectos. La fachada está recubierta de cristal casi por completo.

 

Al hablar de arquitectura contemporánea española no podemos obviar a Santiago Calatrava. Destacamos el Auditorio de Tenerife, construido entre 1997 y 2003. En él se superponen diversas plataformas de forma curvilínea, entre las que sobresale una plataforma principal que llega a 50 metros de altura. Para su construcción Calatrava utilizó hormigón blanco mezclado con óxido de titanio, aspecto que resalta la blancura de la obra.

 

Auditorio de Tenerife

 

La creatividad de los arquitectos españoles

 

Al hacer un repaso a las últimas décadas de arquitectura en España, tampoco se puede soslayar otro de los arquitectos españoles más ilustres e internacionales, Rafael Moneo. Harían falta varios libros para hablar sobre la obra de este insigne arquitecto. Aquí vamos a señalar una de sus obras más relevantes realizadas en este siglo, concretamente el 2007. Nos referimos a la Ampliación del Museo del Prado. Uno de los aspectos que más llaman la atención de este edificio es la importancia que Moneo concede a la luz natural.

 

Un gran lucernario permite la entrada de luz natural en prácticamente la totalidad de las salas que abarcan esta ampliación. La fachada principal se caracteriza por una composición simétrica en la que predominan las líneas rectas y ángulos de noventa grados, lo que concede al conjunto una sensación de equilibrio y cierto clasicismo. En esta obra Moneo se distancia del barroquismo de Fank Gerhy o de otros arquitectos contemporáneos.

 

Este ligero repaso que hemos dado a la arquitectura del siglo XXI, tanto en España como en el resto del mundo, podemos sacar algunas conclusiones. En primer lugar la individualidad y creatividad de cada uno de los arquitectos. En segundo lugar vemos una cierta preocupación por el aprovechamiento de la luz natural y el ahorro energético. Por último, al igual que ocurre con el conjunto de las manifestaciones culturales, la arquitectura se ha globalizado. Al contrario que ocurría en siglos anteriores, en los que un país o una zona geográfica delimitada ejercían de epicentro de las manifestaciones artísticas y culturales, ahora encontramos obras importantes y emblemáticas de la arquitectura a lo largo de todo el mundo, desde Astaná hasta Nueva York. Los grandes arquitectos como Norman Foster, Moneo o Gerhy realizan sus obras en cualquier lugar del mundo.

 

La evolución lógica hacia la arquitectura passivhaus

 

La preocupación por el ahorro energético o la luz la hemos visto en las grandes obras, pero lo vemos también en las construcciones más comunes y funcionales. En el mundo de la arquitectura también existe una preocupación por la adaptación al medio y el respeto por el medio ambiente. El aumento de la temperatura a nivel global, producido por el cambio climático, va concienciando cada vez a más personas a hacer un uso razonable y sostenible de nuestros recursos naturales. La construcción de casas no es ajeno a estas preocupaciones. La importancia del ahorro energético y el uso de materiales naturales no contaminantes es también una consecuencia de las preocupaciones medioambientales que caracterizan a la sociedad de hoy en día.

 

Un precedente muy lejano lo tenemos en la Grecia clásica, concretamente en la construcción de un megaron (especie de salón que se encontraba a la entrada de los templos) trapezoidal ayudaba a absorber más luz solar en invierno.

 

Desde finales de la década de 1980 se ha venido investigando mucho en el terreno de la arquitectura para construir casas que consoliden el bienestar dentro de la casa en invierno. Para ello se han empleado técnicas típicas de la arquitectura passivhaus tales como la ventilación de doble flujo que asegura la recuperación de calor. Este sistema extrae aire hacia el exterior e introduce aire renovado, lo que va a permitir un ahorro energético en invierno y también en verano. La primera casa de Passivhaus se construyó en 1991 en Darmstadt (Alemania).

 

Los fundamentos del Passivhaus

 

Los 5 principios de la construcción dentro de los estándares de casas pasivas son:

  • Excelente aislamiento térmico
  • Ventanas y puertas de altas prestaciones
  • Ausencia de puentes térmicos
  • Hermeticidad al aire
  • Ventilación mecánica con recuperación de calor

 

El ahorro energético de estas casas pasivas es muy importante, pudiendo llegar hasta un 90 % respecto a las construcciones convencionales. Dentro de las casas pasivas un aspecto tremendamente importante es el del aislamiento térmico, para conseguir el ansiado ahorro energético. Las casas pasivas pretenden la eliminación de los denominados puentes térmicos, que podíamos denominar como zonas del edificio con poco aislamiento. Estos puentes térmicos pueden provocar la pérdida de calor del interior, sobre todo cuando hablamos de ventanas hechas con materiales poco aislantes, por ejemplo. Además de la entrada de frío o calor no deseado, estos puentes térmicos pueden ser propicios para la aparición de humedades, e incluso de moho. Las casas pasivas pretenden reducir o eliminar la incidencia negativa de estos puentes mediante buenos aislantes y con un correcto sellado en las uniones de los distintos materiales empleados en la construcción de la casa.

 

Además del considerable ahorro energético, las construcciones pasivas también van a tener unos efectos beneficiosos sobre nuestra salud. Básicamente estos beneficios se consiguen a través de la renovación y filtración del aire, el aprovechamiento óptimo de la luz solar y la utilización de materiales no contaminantes. Algunos enfermos, como los asmáticos o enfermos de fibromialgia, van a ver incrementada su calidad de vida gracias a este tipo de construcción.

 

¿Qué es un ensayo Blower Door?

 

En un edificio Passivhaus, la envolvente es lo más hermética posible logrando una eficiencia elevada del sistema de ventilación mecánica. Esto se logra cuidando al máximo la ejecución de las juntas durante la construcción.  La hermeticidad del edificio se mide con una prueba de presión, o ensayo Blower Door, que consiste en crear una diferencia de presión entre interior y exterior a través de un ventilador colocado en la puerta principal, así se puede comprobar por donde se están produciendo las infiltraciones de aire o las deficiencias en la ejecución del aislamiento y puentes térmicos, corrigiéndose durante la obra.

 

En un principio, las construcciones passivhaus se limitaban a las viviendas unifamiliares, pero con el tiempo este tipo de construcción se ha ido extendiendo a otros edificios tales como oficinas o restaurantes. En los últimos años han aumentado en España las construcciones y rehabilitaciones de edificios basados en el concepto de casas pasivas. Si hasta 2012 había solo 5 casas construidas en España conforme al estándar passivhaus, en 2019 la cifra había aumentado hasta 124 construcciones. Sin ninguna duda este es el tipo de construcción del futuro.

 




¿Quieres contactar con nosotros?





    Introduce el código: captcha



    Compartir noticia: